Sin nombre definido (Capítulo 1)
Las dos lunas brillaban en el horizonte, regalando el espectáculo multicolor que sólo se podía observar cada 5 años. No había nubes, ese era el trato natural. Habían 1824 noches más para que las etéreas mostraran sus figuras hipnóticas. Tampoco había estrellas. Tal vez se encelaban del azul y el verde de las dos hermanas fluorescentes. Sin embargo, aquella era una noche magnífica. Fue, precisamente esa noche cálida y multicolor, que Yamhin nació. Eso no podía ser una coincidencia. El niño nació en la calidez de su hogar. Del vientre a los brazos de su madre. Hay que mencionar que, durante 5 años, nadie había nacido en forma natural... ¿Otra coincidencia? Sus cabellos grises brillaban y se notaban los rayos verde-azules reflejados en ellos. Tildaban notas luminosas que embelesían los ojos de su madre y de los 7 sacerdotes que ahí se encontraban. 12 minutos habían pasado c...