Pensamiento sonámbulo

El augurio de la noche se me llena de párpados. La soledad nocturna hierve a su máxima.
Tal vez tú llegues cantando proezas, batallas ganadas y guerras evitadas. Tal vez te reciba gritando verdades, soñando insensateces y añorando aventuras.
La noche nos arropa libres de prejuicios.
La luna nos sonríe y nos arrulla con sus manos de plata, con sus brazos inalcanzables e inexorables. Nos arrulla para vernos dormir.
No sé sí te das cuenta, pero los dos estamos riendo.
Yo no sabía que así era la felicidad, yo no sabía que las lágrimas también se gozan.
Esta eres tú, no la de ayer, no la de la tarde aquella, no la de los sueños frustrados y llenos de terror.
Aquí estoy yo, el hombre que grita como mono, el hombre que disfruta tus partidas y llora tus regresos. No me malinterpretes, no es que no te quiera, es que las cosas están al revés en este lado del mundo.
La noche va dejando sus taciturnas enseñanzas, el Sol comienza a aparecer y tus ojos ya no me miran. Será mañana, tal vez, cuando te vuelva a sonreír, será en el café matutino o en el recuerdo diurno, o en la añoranza nocturna. No lo sé.

Comentarios

  1. "No me malinterpretes, no es que no te quiera, es que las cosas están al revés en este lado del mundo." Sin palabras. Me gusta lo que leo.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Sin nombre definido (Capítulo 1)